La Liga
Luis Enrique está viviendo sus peores horas desde que llegó al banquillo del FC Barcelona. Equiparables sólo con las que vivió tras la debacle en Anoeta de hace algunas temporadas, -riña con Messi incluida-, el técnico asturiano se encuentra en un momento muy complicado y delicado como entrenador azulgrana. Y debe encontrar el antídoto adecuado a pocos días del Clásico ante el Real Madrid.
¿Qué le ocurre a este Barça? ¿Qué le ha sucedido para ser tan distinto de aquel que ganó en su momento el Triplete? ¿Simple bache o problema estructural más profundo y grave? Sea lo que sea, lo cual resulta imposible de determinar, la debacle de ayer ante la Real Sociedad evidencia que el Barcelona debe cambiar, sí o sí, algunas cosas de su ‘modus operandi’. Pero, ¿cuáles?
Para empezar, el Barça debe intentar recuperar cuanto antes su filosofía de juego. Ayer, en Anoeta, los de Lucho no sólo no jugaron un buen encuentro, sino que tampoco fueron capaces de llevar el control del encuentro. Algo que no es nuevo, ya que no es la primera vez que sucede en la presente campaña, y que no tiene por qué ir sólo ligado a la ausencia de Iniesta.
Sin embargo, no es lo único. Cambios de Luis Enrique al margen, así como rendimiento de los recién llegados también a un lado, el primer equipo barcelonista se basa, más que nunca desde la llegada del asturiano, en hacer participar cuanto más mejor al tridente Neymar-Suárez-Messi, algo que no sucedió ayer ni en muchos de los anteriores partidos. Activar a la MSN con más frecuencia será sin duda uno de los deberes de Lucho de cara al Clásico.
