La Liga
El Real Betis Balompié que actualmente dirige Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’, rompió en la noche de ayer una pésima racha de 4 encuentros sin cosechar la victoria, tras el 2-1 conseguido en el Benito Villamarín frente al Celta de Vigo de Fran Escribá. Sin embargo, lo mostrado por el conjunto del técnico catalán dejó mucho que desear. La victoria, de hecho, puede ser tranquilamente catalogada como algo cercano al milagro. Un juego pobre, una defensa inestable, poca capacidad de generar ocasiones de peligro a una de las peores defensas de LaLiga… Y el calendario no perdona.
El Real Betis visitará este sábado el Santiago Bernabéu, uno de los campos más difíciles de España con diferencia, y después recibirá al Sevilla Fútbol Club en casa para protagonizar uno de los derbis más bonitos del país. Dos partidos de los más difíciles que cada equipo de LaLiga Santander deben afrontar anualmente. Y sin duda, con el juego mostrado por los verdiblancos en la noche de ayer, pocos aventuran que algún punto recale en las dos próximas semanas en Heliópolis.
El Betis de Rubi sigue siendo el equipo más goleado de la máxima competición nacional de clubes, con 21 tantos encajados en 11 encuentros, una media de casi 2 goles por encuentro. Además, la portería y la defensa no son las únicas líneas resentidas, en el medio del campo, la baja de William Carvalho y el pésimo rendimiento mostrado por futbolistas como Javi García o Guardado, han obligado al catalán a improvisar con Bartra de ‘5’ y el canterano Ismael con mucho peso en el once titular.
Ninguna de las líneas del equipo se encuentra armonizada, no funcionan y en el cómputo global del juego del equipo se nota. La reciente victoria no puede hacer olvidar estos problemas, que de no mejorarse podría acabar en tragedia para la parroquia bética. Mucho trabajo por hacer, veremos qué pasa.
