La Liga
En el mundo del fútbol hay tres maneras muy claras de exigir fichajes: la primera, obviamente, es no lograr los resultados esperados y dejar claro que el equipo necesita materia prima de mayor calidad; la segunda es hacerlo público en rueda de prensa; la tercera es dejar claro que, lo que tienes, no te sirve. Y Pablo Machín estaría apostando más por la última opción.
En lo que llevamos de temporada, el técnico del Girona FC ha apostado por un once claro, reconocible, intocable y que prácticamente podríamos recitar de memoria. Un once que a duras penas toca durante el partido, hasta el punto de que a veces se ha llegado al minuto 80 sin que Machín hubiera realizado sustituciones. Un once formado por Bono; Alcalá, Bernardo, Muniesa; Maffeo, Pere Pons, Granell, Aday Benítez; Portu, Stuani y Borja García. Con Mojica y Timor como decimosegundo y decimotercer hombre, pues no hay que olvidar que los Ramalho y Juanpe han jugado por la plaga de lesiones que sufre el cuadro catalán en defensa.
Los restantes, sinceramente, da la sensación de que no terminan de servirle al técnico soriano. Pese a haber llegado de Primeras Divisiones o cedidos por el Manchester City, son varios los que no terminan de entrar en los planes de Machín. Unos Iraizoz, Planas, Aleix García, Douglas Luiz, Boulaya, Amagat, Marlos Moreno, Kayode y Olunga que, ya sin Copa, tienen muy complicado sentirse importantes en este Girona, por lo que no sería de extrañar que en invierno llegasen varios fichajes.
