El problema de Joao Félix que le puede condenar en el Atlético

El portugués debe corregir esta faceta de su juego para triunfar

César Ponce Becerril | 14 Mar 2020 | 11.30
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Joao Félix y su asignatura pendiente.
Joao Félix y su asignatura pendiente.

La temporada de Joao Félix en el Atlético de Madrid está siendo una montaña rusa con más bajadas que subidas. Su juventud es atenuante de todo, pero por contra el precio que costó juega en contra y exige rendimiento inmediato.

Ha dejado gotas de su calidad y no se duda que es un jugador diferente con un techo por descubrir, pero hay facetas de su juego por mejorar, una por encima de todas ellas; el egoísmo. Porque Joao Félix sigue equivocándose a menudo en la toma de decisiones. Desesperado ante la falta de balones, cuando le llega suele optar por la jugada individual o el disparo lejano pese a tener compañeros en mejor posición que él para finalizar.

Por contra, cuando hace desmarques y no le llega el balón, deja gestos y muestras de descontento, al igual que cuando no juega en la posición que más le gusta, que no siempre es la que más le conviene. Todos estos síntomas no son preocupantes en un jugador de su juventud, pero si consiguiera poner pausa, asociarse y levantar más la cabeza daría un salto cualitativo en su importancia como líder del futuro Atlético de Madrid.

No hay que olvidar que ese egoísmo también es ambición e instinto competitivo. Joao en cada minuto del partido muestra las ganas de lucir y ser determinante, sin saber esperar a que sea el devenir del partido el que le brinde las oportunidades. Es un gran competidor que en cuanto canalice para bien esas ganas desmedidas por agradar, se quitará de golpe todas las dudas que ahora le envuelven.

Joao tiene que entender que no es necesario marcar gol o hacer cinco regates seguidos para tener incidencia en el juego. Debe ser líder, poner la pausa cuando toca, potenciar a sus compañeros y ser la solución en los días grises. Sólo tiene que escuchar los consejos de los que están alrededor y levantar un poco más la cabeza en el campo.