La Liga
Isco Alarcón me parece un futbolista con un talento descomunal e indiscutible. Lo digo tal y como lo siento, tal y como lo veo. Pese a que es evidente que tiene carencias, y que a veces le cuesta tener continuidad y estabilidad en su juego, el joven futbolista malagueño atesora todas las cualidades habidas y por haber para triunfar en un grande. ¿Cuál es el gran problema entonces? Su posición.
Habitual en tres cuartos de campo, Isco es uno de esos futbolistas que ni puede jugar muy arriba ni puede jugar muy abajo, ni puede jugar pegado a la banda ni puede hacerlo excesivamente cerrado. Isco necesita gozar de cierta libertad, a la vez que tener una serie de compañeros que sujeten a la línea defensiva rival por delante y otros que le guarden la zona por detrás. Y condicionarlo todo a un solo jugador no es fácil. A no ser que te llames Messi, claro está.
Así pues, el gran problema de Isco es su posición, su especificidad. No digo que no pueda jugar como interior, como volante, como extremo o como falso nueve. Los buenos jugadores siempre encuentran su lugar, por lo que en ningún momento creo que sobre en el Real Madrid, pero creo que la principal razón porque no termina de tener continuidad -cosa que le disgusta- es que ‘sólo’ pueda desenvolverse en un perfil muy específico del campo.
