La Liga
Ousmane Dembélé completó ayer por la noche una de las peores actuaciones que se le recuerda a un futbolista profesional. Suplente de inicio ante el Sevilla FC, el joven extremo francés saltó al verde en el minuto 26 como sustituto del lesionado Leo Messi. Y la verdad, mucho le costará olvidar la contienda, pues fue una auténtica pesadilla.
Al margen de estar muy desacertado, -seis pérdidas, varias de ellas en zonas de máximo riesgo-, el internacional galo vivió en sus propias carnes los reproches de sus compañeros y los pitos de la afición culé. La consecuencia final fue que Dembélé no se quedó aplaudiendo al Camp Nou al término del encuentro, tal y como sí hicieron los otros diez jugadores del Barça.
Un partido muy preocupante y que demuestra dos cosas tan evidentes como indiscutibles: Dembélé sigue sin adaptarse al modelo de juego azulgrana y está a años luz del presunto crack que creyó haber fichado el FC Barcelona el verano pasado por la friolera de 120 millones de euros.
