La Liga
James Rodríguez tuvo la oportunidad de forzar su salida del Real Madrid durante el reciente mercado de verano. El colombiano era secundario para Zinedine Zidane y afrontaba la temporada desde un difícil punto de partida para un jugador de su renombre.
Sin embargo, James entendió que el trabajo era la única vía hacia su recuperación futbolística y su única opción de triunfar en el Real Madrid. Entre bajas por lesión y rotaciones por decisión técnica, James ha tenido más oportunidades de competir durante la fase inicial de la temporada de las que se presumían.
El mediapunta colombiano todavía no ha alcanzado su mejor nivel. No ha recuperado la velocidad y la explosividad que, junto a un disparo letal, deslumbraron al mundo en el pasado. Sin embargo, James ha mostrado una progresión tan lenta como estable en los últimos encuentros que ha disputado.
Su participación en el juego es intermitente pero determinante. Lo fue el pasado miércoles contra el Sporting de Portugal con un centro que puso en la cabeza de Álvaro Morata el gol de la victoria. Y lo ha sido este domingo con una excelente acción individual que ha encauzado el triunfo del Real Madrid en el campo del RCD Espanyol.
James sigue en proceso de rehabilitación futbolística, pero su rendimiento le ha situado por delante de Isco Alarcón. Su paciencia y su trabajo han tenido premio. Así funciona la meritocracia de Zidane.
