La Liga
Si hay algo que he ido aprendiendo -o creído aprender- con el paso de los años es que, cuánto más ofensivo y atrevido sea un equipo, mejores deberán ser sus defensas desde un punto de vista individual. ¿Por qué? Muy sencillo, porque bien es cierto que atacar depende mucho del talento, entrenadores como Setién, Guardiola y compañía dedican muchas horas a trabajar las estructuras ofensivas de sus equipos, por lo que necesitan que atrás haya gente que pueda y sepa defender situaciones límite y de máximo estrés. Algo que en lo que no trabajó demasiado bien el Villarreal CF.
Al margen de que estoy convencido al 100% de que el cuadro ‘amarillo’ está donde está, en gran parte, por su poca costumbre a encontrarse en tal situación, creo que el ‘Submarino’ lleva meses evidenciando el mismo problema: una preocupante e imperdonable fragilidad defensiva. ¿Juega bien? Sí. ¿Quiere proponer? También, pero es un equipo que encaja mucho y con mucha facilidad. Y a pesar de tener a uno de los porteros más en forma de LaLiga.
Así pues, si algo debería aprender el Villarreal de la presente temporada es que, le pese a quien le pese, fiarlo todo a Álvaro, Víctor Ruiz, Bonera y Funes Mori no ha sido la mejor elección de su historia. Al margen de que no estén teniendo el mejor curso de su vida, los cuatro ya venían dejando muchas dudas en campañas anteriores, por lo que juntarlos a todos en un mismo equipo no deja de ser una decisión, hasta cierto punto, arriesgada.
