El Villarreal CF consuma su mala semana, que empezó con la lesión de larga duración del goleador, Roberto Soldado, y siguió con la destitución de Marcelino García Toral, entrenador con el que el equipo ascendió a la primera división y clasificó al equipo amarillo para la previa de la Champions League.
El principio del fin de Marcelino lo encontramos en la última jornada de la liga 2015-16. El Sporting de Gijón se jugaba la permanencia ante el Villarreal CF. Marcelino lanzó una declaración que traería cola, no solo para los directos implicados sino también en las altas esferas del Villarreal: “Ojalá el Sporting se mantenga, porque es lo que siento”. Para que el Sporting se salvara, debía ganar al Villarreal CF, por lo que la declaración de Marcelino desagradó a la directiva, más aún cuando la mujer de Marcelino compartió este mensaje en las redes sociales: “Trabajo hecho, os dejamos en Primera”. La imagen del club quedó tocada y la directiva puso una cruz sobre Marcelino.
Ya en verano, Marcelino insistió en el fichaje de Alfred N’Diaye, lo que generó fricción entre el técnico y la directiva del submarino amarillo por el alto precio del jugador: 7,5 millones fijos más 1,5 en variables.
Por último, algunos jugadores de la plantilla estaban enfrentados con el entrenador, siendo esta la gota que colmó el vaso y que significó la destitución de Marcelino.