La Liga
La llegada de Philippe Coutinho al FC Barcelona en enero de este año generó una ilusión en el club y la afición que compensó la tristeza por la anterior pérdida de Neymar. El mediapunta brasileño protagonizó el fichaje más caro de la historia del club azulgrana: 120 millones fijos y hasta 160 millones en función de variables.
Coutinho necesitó adaptarse urgentemente al equipo azulgrana a mitad de temporada, cuando el margen de error se reducía. La transición del brasileño fue razonablemente positiva entre enero y mayo, pero el Barça necesita mucho más de Coutinho esta temporada.
Superada la fase de adaptación, el brasileño muestra unas condiciones técnicas excelentes, pero su repercusión en el juego del Barça es insuficiente. Alternando distintas posiciones, Coutinho ha sumado cinco goles y cuatro asistencias en veinte partidos oficiales. La polémica en torno a la indisciplina de Ousmane Dembélé ha marginado otras cuestiones trascendentales en el equipo azulgrana. Y una de ellas es la insuficiente aportación de Coutinho esta temporada.
El contraste con Gareth Bale resulta significativo. El galés supera ligeramente los números de Coutinho (siete goles y cinco asistencias en el mismo número de encuentros), y sin embargo, es un jugador habitualmente criticado por la afición del Real Madrid y la prensa.
La exigencia al mediapunta brasileño debe ser muy superior. No por su alto precio, sino porque Coutinho es un futbolista de primer nivel mundial que no ha mostrado todo su potencial en el Barça.
