La Liga
Gareth Bale no puede seguir en el Real Madrid la próxima temporada. Tiene 29 años, ha sufrido un sinfín de lesiones y en ningún momento ha justificado los más de 100 millones de euros que se pagaron por él en 2011. No le ha ido mal, tampoco nos vamos a poner excesivamente críticos, pero la realidad es que nunca ha llegado a ser lo que parecía. Debe salir en verano, pero no a cualquier precio.
Pese a la espectacular eclosión de Vinícius, a la apuesta del club por Asensio, al increíble momento de Benzema y a la fiel confianza de Solari en Lucas Vázquez, Bale debe jugar. Porque sí. Por decreto, por orden del club o por estrategia de futuro, pero el astro galés no puede ser un suplente más en Chamartín. Simplemente porque, como no juegue, va a ser prácticamente imposible colocarlo en verano por una suma importante.
Claro queda que no puede hipotecar la temporada del Madrid y que, si alguno de sus compañeros está mejor, debe pasarle por delante, pero no puede dejar de exhibirse en público. Minutos, partidos, goles y que su cartel siga teniendo luz y color. Sólo así el club podrá venderlo al mejor postor en verano. Y cuando digo al mejor postor quiero decir, como poco, sacar 60 o 70 millones por él.
