Poco a poco, según pasan las horas, se van sacando algunas conclusiones positivas del discreto partido del Barça frente al Nápoles. Además de Messi y De Jong, hay que destacar el papel de Piqué y Lenglet, que se mostraron solventes pese a que el equipo en su conjunto volvió a mostrar sensación de debilidad.
El Barça defiende mal, pero es más un problema de concepto que de jugadores. Semedo, Piqué y Lenglet tienen buenos mecanismos defensivos. Incluso Jordi Alba tiene experiencia y velocidad para corregir. Pero como bloque, al Barça es un equipo que no sabe encimar, demasiado contemplativo y que sufre cuando le dominan.
Al Barça le generan ocasiones con demasiada facilidad y el Nápoles no tardó ni un minuto en estrellar un balón en el larguero. Sin embargo, Piqué y Lenglet demostraron un nivel alto y conforman una pareja sólida, que a día de hoy es indiscutible. Además el francés abrió la lata y demostró que puede sumar también a balón parado.
Ambos estarán muy exigidos frente al Bayern Múnich y deberán atar en corto a Lewandowski. Piqué y Lenglet dominan bien su área, pero sufren al espacio con delanteros rápidos. El polaco es un ‘nueve’ total, de los que complica a cualquier central, por lo que deberán extremar precauciones y mantener o incluso mejorar el nivel mostrado frente al Nápoles. Una de las claves para pasar a semifinales será mantener la solidez defensiva y reducir las concesiones.