La Liga
Nikola Kalinic se convirtió antes de ayer en nuevo futbolista del Atlético de Madrid. Para sorpresa de muchos, -quizás no tanto ahora, pero nadie lo hubiera dicho hace dos meses-, el ariete que parecía tener fichado el Sevilla FC decidió marcharse al Manzanares para jugar bajó las órdenes de Simeone. Todo ello después de haber sido expulsado del Mundial por Croacia, su propia selección. Cabeza al margen, en mi opinión, se trata de un grandísimo fichaje.
Teniendo en cuenta que si algo le ha faltado al Atlético en los últimos años ha sido fondo de armario, -sobre todo en la parte atacante-, veo a Kalinic como el refuerzo perfecto para aumentar la competencia en la delantera y para dotar al cuadro de Simeone de muchas más alternativas de las que ya tiene. Griezmann para asociarse e inventar, Diego Costa para pelearse y explotar espacios en carrera, Correa para desequilibrar… y Nikola para rematar.
Y es que el nuevo ‘9’ del Atleti es justamente esto: un rematador. Tiene muchas otras virtudes, pero la más significativa es que lo remata absolutamente todo y que necesita muy pocos contactos para hacerlo. No es excesivamente rápido, -aunque tira muy buenos desmarques en los últimos metros-, por lo que donde destaca especialmente es dentro del área grande. Allí, con un poco de espacio y tiempo, es mortífero.
