UEFA Champions League
La Masia vive una de las mayores sequías que se recuerda. Desde Sergi Roberto no se asienta un jugador canterano en el primer equipo del Barça y esas señas de identidad empiezan a ser también arma arrojadiza contra el actual proyecto.
La gran esperanza durante los último años ha sido Riqui Puig, cocido a fuego lento. Quizás demasiado lento. Tanto que ahora se duda de su capacidad para dar algún día el gran salto. Con Aleñá se perdió la paciencia y Riqui podría ser un caso 2.0 si el despegue no llega pronto. La Segunda B le viene pequeña y los partidos se vuelven en una cacería contra él, pero las puertas del primer equipo parecen cerradas y ni la llegada de Setién permitió abrirlas. Queda la opción de la cesión, pero muchos que emigran nunca vuelven o lo hacen de paso (Samper, Munir, Miranda, Cucurella...).
¿El problema de Riqui Puig ha sido atraer tantos focos desde tan joven? Ese, junto a su físico todavía endeble pueden ser las causas de su estancamiento, pero en la cantera hay otro jugador del que se habla mucho menos y tiene cualidades para triunfar. Se trata de Jandro Orellana, un pivote de 19 años que oposita para ser el futuro Sergio Busquets.
Este año ha dado un gran salto cualitativo en el filial, haciéndose con la titularidad y demostrando una inteligencia especial. Destaca por su colocación táctica, su lectura tras pérdida y la capacidad para ganar duelos individuales. Tiene salida de balón, capacidad para ocupar largas zonas de terreno.
Un jugador capaz de potenciar al resto de compañeros al que ya le empieza a señalar poco a poco esa lupa que sólo se fija en los elegidos. ¿Puede ser el verdadero diamante en bruto de La Masía?
