El Arsenal se ha cargado al Manchester City en las semifinales de la FA Cup. El alumno Mikel Arteta ha superado al maestro, Pep Guardiola, con un doblete inapelable de Aubameyang que siembra de dudas al conjunto inglés a escasas semanas de recibir al Real Madrid en Champions.
Esta no es una derrota más, es de esas con aroma a fin de ciclo. Como en anteriores etapas, los proyectos de Guardiola acusan el desgaste y los rivales acaban encontrando debilidades, hasta llegar a una situación de no retorno donde es mejor parar. Así ocurrió en el Barça y en el Bayern, guión que parece estar calcándose en el City con una tercera temporada donde el balance será bastante discreto salvo que la champions lo evite.
Sin embargo, Guardiola es de esos genios a los que no conviene enterrar. De él siempre se espera la excelencia y cualquier derrota se sobredimensiona, generando un caldo de cultivo que acaba afectando a la plantilla. Tras ganar dos ligas, el City da síntomas de agotamiento y pese a la buena noticia recibida tras levantarse su sanción, el equipo no ha sabido rearmarse tras el confinamiento y ya sólo le queda la bala europea.
El Madrid llegará sin Ramos y con un resultado adverso, pero con la moral por las nubes tras su reciente conquista. El City por su parte se encuentra sumido en un mar de dudas y una eliminación podría provocar un tsunami de cara al proyecto de la próxima temporada. A Guardiola le dolió perder a su mano derecha, que hoy no ha tenido piedad para apearle de una final que hubiera sido un consuelo a una temporada doméstica sin mucho lustre.