La Liga
Luis Suárez ha rendido a un nivel sobresaliente desde su debut con el FC Barcelona en octubre de 2014. Su regularidad ha sido la propia de uno de los mejores delanteros centros del mundo. No sólo por su número de goles, sino también por su entrega y su presión a los defensas rivales.
Pero como todos los futbolistas, el delantero uruguayo no está exento de baches en su rendimiento. Y probablemente, las primeras semanas de esta temporada estén mostrando la peor versión de Suárez desde su fichaje por el Barça. Su entrega sigue siendo incuestionable, pero su trascendencia en ataque es inferior a la habitual.
La breve aparición de Ousmane Dembélé hasta su lesión desplazó ligeramente a Suárez a la banda izquierda, aunque el uruguayo no ha adquirido mayor protagonismo sin el francés. Leo Messi lidera el ataque, pero su excelencia nunca ha estado reñida con el óptimo rendimiento del delantero centro del Barça.
Dos goles en siete partidos resumen la eficacia de Suárez ante la portería rival esta temporada. El primero de ellos, tras un cómodo remate que suponía el 5-0 frente al Espanyol. Y el segundo, tras un pase de Sergi Roberto que le permitía encarar al portero del Girona y rubricar la victoria del Barça (0-3).
Suárez, desatascador de partidos en tantas ocasiones, pierde protagonismo ofensivo en el FC Barcelona. La brillantez de Messi mantiene al equipo azulgrana en lo más alto, pero el Barça necesitará un crecimiento del delantero uruguayo para revivir éxitos anteriores.
