La Liga
En el verano de 2016, Paco Alcácer todavía era un ídolo del valencianismo, un jugador querido por Mestalla, un futbolista de la casa capaz de dejar una huella imborrable en el club. Todo cambió cuando Alcácer comunicó a Lay Hoon Chan, presidenta del Valencia por entonces, su deseo de abandonar el club.
El FC Barcelona le ofreció un gran escaparate: la posibilidad de ganar títulos y un salario alto. Alcácer se rodeó de Leo Messi, Luis Suárez y Neymar. En el verano de 2017, poco después de que el delantero brasileño se marchara al PSG, Ousmane Dembélé aterrizó en el Barça. Y ni siquiera las lesiones del joven extremo francés permitieron a Alcácer triunfar en el Barça.
Tras dos temporadas entre el banquillo y la grada con apariciones puntuales en el campo, Alcácer cambia de destino para intentar ser el jugador que fue en el Valencia. Pero ya es uno más, un futbolista desarraigado sin la identificación y el cariño que le ofrecía Mestalla.
El Borussia Dortmund permite a Alcácer disputar la Liga de Campeones, pero este objetivo también se lo ofrecía el Valencia. Como a Carlos Soler y José Luis Gayá, valencianistas que aguantaron los malos momentos y ahora son felices en el equipo de su vida.
