La Liga
Navas, Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo, Casemiro, Modric, Kroos, Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo. Sólo las lesiones y la teórica inferioridad de algunos rivales en la Liga alteran el once ideal de Zinedine Zidane.
Durante los primeros meses de la temporada, las numerosas lesiones en la plantilla del Real Madrid favorecieron la felicidad deportiva de los suplentes. Ahora, con Varane como única baja sensible y el comienzo de los exámenes finales, las decisiones técnicas de Zidane no esconden dobleces.
El estado de forma es irrelevante. El entrenador del Real Madrid confía ciegamente en su once titular, a pesar de la extraordinaria competencia creada por otros futbolistas. No importa el estado de forma de Kiko Casilla, Isco Alarcón, Marco Asensio y Álvaro Morata. Tampoco tiene consecuencias el discreto rendimiento de Keylor Navas, Luka Modric, Gareth Bale, y hasta hace unas semanas, de Karim Benzema.
Zidane no entiende de estados de forma, decide en función de las teóricas cualidades de cada jugador y su inmovilismo tiene consecuencias peligrosas. La primera de ellas, estrictamente deportiva, puede afectar a los resultados del Real Madrid, si bien la irregularidad del FC Barcelona rebaja su exigencia en la Liga.
En segundo lugar, el “todos son importantes” que siempre pregona Zidane pierde credibilidad en situaciones como la actual. Futbolistas con cierta experiencia en la élite como Isco, James y Morata comprueban que los hechos de Zidane no se corresponden con sus palabras, y el riesgo de una fractura emocional entre teóricos titulares y suplentes es evidente.
El privilegio de pertenecer al Madrid es incuestionable, pero si Isco, James, Morata, Asensio o Casilla deciden cambiar de club el próximo verano, Zidane no se lo podrá reprochar, y además, deberá reflexionar sobre la vigencia de su meritocracia.
