La Liga
Isco Alarcón ha sido muy seguramente, la noticia más sorprendente del once de Zinedine Zidane para la final de la Champions League. Pese a que el crack malagueño venía siendo titular en los partidos más importantes de la temporada, no eran pocos los que aseguraban que el técnico francés recuperaría la ‘BBC’ para intentar batir al Liverpool FC. Sin embargo, Gareth Bale ha sido suplente y el ‘22’ blanco, titular. No obstante, no ha funcionado.
Exageradamente desaparecido durante el primer tiempo, Isco no ha logrado entrar en ningún momento en el partido. Pese a moverse sin parar y a pedirla con mucho ímpetu, el Madrid no ha conseguido encontrar al astro andaluz. Únicamente ha empezado a encontrarlo al principio del segundo tiempo, justo cuando Zidane ha decidido quitarlo para meter en su lugar al heroico Bale.
Algo que no es nuevo, pues ya comentamos ayer que la principal debilidad de Isco era su propia posición. Pese a considerarlo un futbolista brutal, su especificidad le convierte en un jugador especial, complicado de alinear y difícil de hacer brillar. Hoy se ha visto, por ejemplo.
