La Liga
Luis Enrique tenía razón: el primer equipo del FC Barcelona necesitaba fichajes como el comer. Los necesitaba para hacer crecer la ambición y la competitividad interna, pero también para hacer frente a los contratiempos, algo que la temporada pasada fue una losa para el conjunto culé. Ayer, durante el gran encuentro ante el Manchester City, dos azulgranas cayeron lesionados, y no hubo problema alguno.
El primero fue Jordi Alba, cuando ni siquiera se había llegado al minuto 10 de partido. Se tuvo que retirar y entró en su lugar Lucas Digne, el joven lateral izquierdo francés llegado este verano desde el París Saint-Germain, previo pago de 16 millones de euros. El segundo fue Piqué, que no pudo continuar y cedió su sitio a Jérémy Mathieu.
Sin embargo, lo verdaderamente importante, junto con la entrada de Digne, estuvo en el once titular. Sergi Roberto, de forma inesperada, causó baja y no entró en la convocatoria, al igual que Aleix Vidal, algo que obligó a Luis Enrique a situar a Mascherano como lateral derecho y a dar entrada a Samuel Umtiti, fichado el pasado verano, como central zurdo. Una vez más, el zaguero galo se salió.
