La Liga
Pablo Machín llegó al Espanyol como el gran salvador, pero semanas después el equipo no emite signos de reacción y tras la derrota en Leganés acabará el año colista y con unos números más que pobres, habiendo sumado sólo diez puntos y sin conocer la victoria en casa.
El equipo catalán tiene pie y medio en segunda y las pocas opciones de resucitar pasan por un cambio en el banquillo y savia nueva en el mercado invernal. No parece que Pablo Machín se vaya a comer el turrón y en las próximas horas podría confirmarse su despido tras la mala imagen de un equipo sin alma, sin ideas y sin capacidad de reacción.
Machín no ha sabido ser flexible, atado a su línea defensiva de cinco que no ha funcionado. No ha sabido encontrar la mejor versión de los pilares del Espanyol como Darder o Marc Roca, mientras tampoco ha sabido tirar de jóvenes como Melendo o Pedrosa que ilusionaron el año pasado. Tras su gran papel en el Girona, Machín enlazaría dos despidos seguidos en el Sevilla y el Espanyol, manchando un currículum que prometía haber logrado más éxitos a estas alturas.
Por su parte, el Espanyol necesita acertar con el sustituto como ha hecho el Leganés con Aguirre, así como reforzar la delantera para compensar la falta de pólvora de hombres como Calleri o Ferreyra.
