La Liga
Neymar lleva varios días en el ojo del huracán. Ante su traspaso inminente al Paris Saint-Germain, el futbolista del FC Barcelona está siendo duramente criticado por la afición barcelonista, que parece haber olvidado por completo todo lo que les ha dado su jugador.
Es incuestionable que el astro brasileño no se ha comportado de la mejor forma, actuando a espaldas del club y su afición. Hubiera sido mucho más honesto por su parte sincerarse sobre sus intenciones de futuro.
Pero también lo es que con su magia ha hecho vibrar al mundo del fútbol. Los culés hemos sido unos auténticos afortunados al poder disfrutar de sus regates, goles y obras de arte. Como en su día lo vivimos con Ronaldinho, que también se marchó por la puerta de atrás. Uno se fue porque estaba cansado de ser el mejor del mundo, el otro, se va porque quiere aspirar a serlo.
Pero a Ronnie, todavía se le recuerda con cariño en el Camp Nou. ¿Por qué con Ney debería ser diferente? ¿Por qué no desearle suerte en París? ¿Por qué no quedarse con su fútbol y olvidarse de todo lo demás? Sus elásticas, sombreros, lambrettas; su gol en la final de Berlín ante la Juventus; su exhibición en la remontada ante el PSG… tantas y tantas tardes de fútbol que nos ha brindado con el once a la espalda.
Por ello, como culé, y enamorado del fútbol, gracias Ney.
