Premier League
La Premier League arranca 2026 con un auténtico terremoto. Apenas cinco días después del inicio del nuevo año, el Manchester United ha tomado la decisión de destituir a Rúben Amorim como entrenador del primer equipo, en una decisión que ha sorprendido tanto por el momento elegido como por la situación deportiva del club.
El técnico portugués deja Old Trafford con el equipo situado en la sexta posición de la tabla, empatado a puntos con el Chelsea y a solo tres del cuarto clasificado, el Liverpool. Un contexto clasificatorio que no hacía prever un desenlace tan abrupto, pero que ha quedado eclipsado por los problemas internos generados en las últimas semanas.
Un conflicto interno que precipita el despido
La salida de Rúben Amorim no responde exclusivamente a criterios deportivos. El detonante definitivo han sido sus recientes declaraciones públicas contra Jason Wilcox, director deportivo del club. Desde Inglaterra se apunta a que la relación entre ambos estaba muy deteriorada y que el técnico cruzó una línea difícilmente asumible por la cúpula del Manchester United.
En Old Trafford consideran que la estabilidad institucional es prioritaria, especialmente en un momento en el que el club intenta reconstruir su proyecto deportivo tras años de irregularidad. Las palabras de Amorim fueron interpretadas como un desafío directo a la estructura del club, algo que terminó acelerando una decisión que ya se venía madurando internamente.
Pese a que los resultados no eran negativos, la directiva entendió que la convivencia se había vuelto insostenible. La pérdida de confianza a nivel interno pesó más que la clasificación en la Premier League.
Una etapa corta, pero con momentos destacados
Rúben Amorim llegó al Manchester United en noviembre de 2024 como una apuesta ambiciosa. Su perfil moderno, su éxito previo en Portugal y su idea de juego generaron ilusión en un club necesitado de identidad. Durante su etapa, el equipo mostró fases de buen fútbol y logró un objetivo importante al alcanzar la final de la Europa League.
En esa final continental, el United cayó ante el Tottenham, un golpe duro que dejó sensaciones encontradas. Aunque el subcampeonato europeo fue valorado positivamente, también evidenció que el equipo aún estaba lejos de competir con regularidad al máximo nivel.

En la presente temporada liguera, el equipo se mantenía en la pelea por los puestos de Champions League, lo que refuerza la idea de que su despido no responde a una crisis de resultados, sino a una ruptura interna irreversible.
Un futuro incierto en el banquillo de Old Trafford
Por el momento, el Manchester United no ha filtrado nombres concretos para sustituir a Amorim. El club se encuentra en una fase de reflexión y no quiere precipitarse en la elección del próximo entrenador, consciente de que el error en el banquillo ha sido uno de los grandes problemas de los últimos años.
Eso sí, un nombre empieza a sonar con fuerza en el entorno del club: Xavi Hernández. El exentrenador del Barcelona se encuentra libre y su perfil encaja en la idea de liderar un proyecto de reconstrucción con una identidad clara. Por ahora, no hay contactos confirmados, pero su candidatura ya genera debate en Inglaterra.
El despido de Rúben Amorim vuelve a poner de manifiesto la inestabilidad crónica del Manchester United. Un club histórico que sigue buscando el rumbo perdido y que, una vez más, inicia el año con una decisión drástica. El tiempo dirá si el cambio devuelve la calma a Old Trafford o si este bombazo es solo un nuevo capítulo de una crisis que parece no tener fin.
