La Liga
El PSG sigue arroyando en liga, pero los problemas en el vestuario persisten, a pesar de los buenos resultados. El último en tener un problema con el equipo ha sido Kylian Mbappé. El delantero francés se enzarzó con su entrenador, Thomas Tuchel, tras ser sustituido. Una revuelta que no sentó nada bien al técnico alemán, que tuvo que parar al futbolista para intentar conseguir que entendiera el motivo del cambio.
Corría el minuto 68 de partido y el PSG iba ganando (5-0) al Montpellier de manera holgada. Fue entonces cuando Tuchel decidió sustituir a una de las estrellas de su equipo. Mbappé dejaba el campo en lugar de Mauro Icardi, en una situación en la que no parecía que su equipo fuera ganando. El francés quería seguir sumando, mientras que su entrenador prefería reservarle al considerar que el partido estaba acabado. De hecho, el PSG no marcó ni un gol más y sumó tres puntos más que le acercan a un nuevo título liguero.
El técnico alemán ha querido zanjar la polémica dejando claro quién es el que manda: “Yo soy el entrenador, esto no es tenis, es fútbol”. La razón, como es obvio, recae sobre Tuchel, quien no ha dado su brazo a torcer. La juventud de Mbappé le ha jugador una mala pasada, que no ha sabido contener su rabia por dejar de jugar. Un capítulo que no es más que una anécdota, pero que reflejan dos cosas del carácter de Mbappé: que su carácter competitivo es brutal, pero que aún es un jugador con mucho que aprender.
