La Liga
Thomas Tuchel es un entrenador un poco curioso. Es amante del espectáculo, así como del juego ofensivo. Desde que llegase al Borussia Dortmund, su mayor afán ha sido poner en práctica el 3-1-2-4, una formación de vocación claramente ofensiva que ayudaría a varios de sus jóvenes atacantes como Guerreiro o Dembelé. Es amante de los jugadores jóvenes, los cuales irrumpen en los grandes equipos europeos con un solo objetivo: ganarse su sitio en la élite. Para ello deben entrenar mucho, pero Tuchel es un técnico que sabe valorar los esfuerzos, es sin lugar a dudas, el mejor técnico para cubrir el hueco dejado por Jürgen Klopp.
Curiosamente, Tuchel tiene una pequeña anécdota con Guerreiro. Durante la pretemporada del Dortmund en Suiza, los jugadores del cuadro alemán se enfrentaron entre sí en un encuentro de footvolley. Guerreiro se encontraba en el equipo de Aubameyang. Thomas Tuchel, quien no perdía detalle de sus pupilos, vio como el lateral portugués se "picaba" con Aubameyang haciendo remates acrobáticos, dejando caer una frase que sorprendió a sus ayudantes. "¡Este tiene cojones!", exclamó.
Sus buen hacer se demuestra tanto en resultados como en el espíritu que vive el equipo. Fiel a la política del Borussia Dortmund, Tuchel ha conseguido enseñarle al fútbol dos nuevas joyas, Dembelé y Guerreiro. De este primero, destaca dos claras facetas, su pureza como lateral y su habilidad para saber cuando debe entrar. Guerreiro llegó tras ganar la Eurocopa con Portugal en Francia. Los 12 millones de euros que costó su traspaso parecen una inversión asegurada, más si cabe por su polivalencia y su edad, ya que solo tiene 22 años. Con él, el Borussia Dortmund gana un multiusos, así como un jugador destinado a tener una carrera profesional, como su propio técnico ha dejado entrever en más de una ocasión.
