La Liga
El Celta de Vigo tuvo la oportunidad perfecta en el pasado mercado invernal para cerrar dos negocios que hubiesen supuesto un impulso económico importante, pero el club celeste se negó en rotundo ya que no quiso desprender de estos dos jugadores a mitad de temporada.
Tanto Maxi Gómez como Stanislav Lobotka contaron con ofertas muy importantes del fútbol chino y el Inter de Milán respectivamente, lo que hubiese supuesto un ingreso de cerca de 50 millones de euros en las arcas del cuadro gallego, una cifra que se podría haber usado para reforzar varias zonas del campo.
Con las negociaciones rotas, el Celta ha dejado pasar una ocasión de oro para hacer negocio, y en caso de volver a tener la misma oportunidad al final de la presente campaña, el club gallego debe pensarse muy bien que hacer para no cometer el mismo error que hace unos meses.
