La Liga
El Real Madrid es el actual campeón de Europa, lidera la Liga con una apreciable ventaja y no pierde un partido oficial desde el 6 de abril. Sin embargo, un sector de la afición del estadio Santiago Bernabéu silbó ayer a Karim Benzema y James Rodríguez, como ha hecho anteriormente con otros jugadores en situaciones puntuales.
El inconformismo de la afición del Real Madrid es comprensible y no resulta perjudicial para el equipo, sino todo lo contrario. La masa social presente en el Santiago Bernabéu ejerce una presión necesaria sobre los jugadores del Madrid. La afición exige intensidad y se rebela contra la intermitencia endémica que acusa el equipo en los últimos años.
Precisamente, esta exigencia supone un elemento regulador muy necesario para que la actitud de los futbolistas no decaiga a un punto extremo. La presión ejercida por la afición del Real Madrid tiene un efecto positivo sobre los jugadores y alcanza un nivel que supera la motivación inculcada por Zinedine Zidane y los últimos entrenadores del equipo. El sector crítico del estadio Santiago Bernabéu, lejos de resultar nocivo, ejerce un rol fundamental en la exigencia a la plantilla y al club.
