La Liga
Pocos jugadores en el mundo han demostrado en la última década ser tan dominante en una zona del terreno de juego como Luis Suárez. El delantero uruguayo, lejos de ser el “Demonio de Tasmania” que fue en su etapa en el Liverpool y sus primeros años en el FC Barcelona, se ha convertido en el principal salvador del Atlético de Madrid desde su llegada debido a que, en los momentos más complicados, siempre es capaz de resolver un partido si la pelota le llega al área rival.
Pese a que su físico y estilo de juego lo han alejado de ser un delantero dominante en transiciones y determinante fuera del área, Luis Suárez es capaz de compensar cada una de sus falencias con su olfato de gol y los múltiples registros que maneja para definir dentro del rectángulo rival.
Un delantero histórico
El partido contra el Getafe es el ejemplo idóneo. Un partido complicado para el conjunto colchonero antes de la expulsión de Carles Aleñá al minuto 74 y que se definió por la capacidad que tiene el charrúa para dar el último toque., lo que trasciende a solo tener una buena definición. Es saber dónde ubicarse y en qué momento hacerlo para ser una opción de pase viable para receptor, sin olvidarnos de la naturalidad que tiene para agregarle una pizca de peligro a una jugada que parece intrascendente.
Luis Suárez ha perdido muchos registros que lo convertían en uno de los mejores delanteros del mundo. Pese a estar lejos de nombres como Robert Lewandowski, Karim Benzema, Erling Haaland, Romelu Lukaku y Harry Kane en la actualidad, no hay dudas de que sigue teniendo el olfato y la calidad para cambiar cualquier partido. Y, en los momentos importantes en La Liga, sigue salvando a un Atlético de Madrid que todavía no encuentra su mejor juego.
