La Liga
Hay hechos en el mundo del fútbol que son muy difíciles de comprender. Y uno de ellos es cómo un equipo cuyo contexto es tan favorable para rendir desde el día uno y para crecer como futbolista puede desperdiciar a un talento con tan buena pinta. Esto es lo que sucedió en el Sevilla Fútbol Club con el fichaje de Munas Dabbur hace dos temporadas.
El delantero israelí llegaba a la capital andaluza tras salirse como uno de los arietes con mejor promedio goleador de todo el viejo continente. Un delantero móvil, rápido, con un olfato goleador tremendo y cuya capacidad de desmarque suponía siempre un quebradero para la cabeza de la defensa rival. Sin embargo, sus oportunidades con la camiseta sevillista fueron muy escasas, sus minutos casi inapreciables y acabó saliendo por la puerta de atrás a la Bundesliga, donde ha vuelto a demostrar que es un delantero que está para mucho.
Opiniones personales desacertadas
En este caso, que Munas Dabbur no pudiese dejar su impronta en el Sevilla FC y no acabase triunfando o al menos demostrando lo que sí está haciendo en otros equipos, es la decisión de Julen Lopetegui de no contar con él. El técnico sevillista lo tuvo más que claro: no valía para el equipo, una opinión personal de un profesional que ya ha demostrado su valía pero, que en este caso se equivocaba y de lo lindo.
Además, resulta curioso que Munas Dabbur tenga como competición fetiche la Europa League, igual que el equipo, y que ni así se produjera esa comunión que parecía casi obligada a entenderse de camino al éxito.
Así es el fútbol, en el Sevilla han triunfado delanteros como Gameiro, Bacca o En-Nesyri y se han marchado sin aportar nada otros como Ciro Immobile, Iago Aspas o el propio Dabbur que ahora sigue marcando goles a pares con su Hoffenheim. Cosas del balompié.
