El movimiento táctico de Sarri que ha cambiado a la Juventus

El técnico napolitano modificó su inamovible 4-3-3 frente al Inter y consiguió un gran rédito

Javier Macías Jiménez | 7 Oct 2019 | 19.25
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Maurizio Sarri es uno de los mejores entrenadores del fútbol actual. Su gran etapa en el Nápoles y su paso por el Chelsea, avalan al italiano como uno de los técnicos más destacados de la década en Europa. Así, desde este verano, Sarri ha sido el elegido para dirigir al club más grande históricamente de su país natal con el objetivo de conquistar una nueva Champions League que se le resiste desde hace más de 20 años.

El técnico de la Juventus de Turín es uno de esos amantes del balón y de la táctica, que difícilmente varía sus intenciones, su metodología y todo aquello que tantos buenos resultados le ha facilitado a lo largo de su exitosa trayectoria profesional. Sin embargo, un buen entrenador es precisamente aquel que consigue adaptarse a todas las situaciones de un encuentro y a una plantilla.

Este es el principal problema al que se ha enfrentado Sarri en su nuevo plantel en la Juventus de Turín: tiene más mediapuntas que extremos. El paso del 4-3-3 inamovible hasta el momento para Sarri al 4-3-1-2 ha facilitado la entrada en el once inicial de Paulo Dybala además de aumentar el rendimiento de Bernardeschi, minimizando así la baja los problemas causados por la lesión de Douglas Costa.

Movimiento más que inteligente por parte de un Sarri que con este cambio táctico permite la entrada en el once de Paulo Dybala al lado de Cristiano Ronaldo, de ‘9’ donde ha ofrecido un rendimiento mucho mayor en esta etapa de su carrera. Del mismo modo, la más que posible entrada desde el banquillo de Gonzalo Higuaín en muchas situaciones de partido también se ve favorecida por el 4-3-1-2 promovido por Sarri, al ser el argentino un delantero que funciona aún mejor con otro ariete diferente al lado, otro jugador complementario que no permita a los dos centrales rivales fijar al único punta.

Así, también este nuevo sistema permite el posicionamiento más centrado de un Bernardeschi que genera el peligro por el centro detrás de los dos delanteros y deja libres los costados para las constantes subidas de los laterales y la caída a banda de los volantes. Inteligente es poco para calificar esta modificación táctica ejercida por Sarri y que tan buen rédito ha demostrado dar a la ‘vecchia signora’.