La Liga
La trayectoria de Quique Setién en la UD Las Palmas ha sido positiva durante un año y medio. El técnico cántabro evitó el descenso con holgura la pasada temporada y está cerca de volver a hacerlo en la actual campaña.
Sin embargo, los síntomas ofrecidos en los últimos meses resultan peligrosos para el futuro de Las Palmas. Setién ha aireado pública y reiteradamente sus discrepancias con el club y sus castigos deportivos a varios jugadores por supuestos casos de indisciplina. El técnico ha vulnerado la ley del fútbol según la cual los ‘trapos sucios’ deben lavarse en el vestuario, o en su defecto, en el despacho, y esta actitud crea fracturas internas de consecuencias imprevisibles.
Setién parece más preocupado por su propia imagen que por la del club que representa. Por otra parte, el 12º puesto en la Liga está lejos de suponer un milagro para Las Palmas. Su plantilla, ahora reforzada con Jesé y Halilovic, tiene jugadores de gran talento. Roque Mesa, Jonathan Viera, Boateng, Tana, Lemos, Aythami y Javi Varas, entre otros, son capaces de competir dignamente en Primera División sin el amparo de Setién.
La apuesta de Las Palmas por el talento y el fútbol ofensivo se remonta a la etapa de Paco Herrera, con quien el equipo grancanario consiguió el ascenso exhibiendo un juego atípico en Segunda División. Setién ha dado continuidad a esta filosofía con algunos refuerzos importantes y ha dirigido a la plantilla con resultados favorables hasta ahora. Sin embargo, Las Palmas ha vivido situaciones mucho mejores que la actual a lo largo de su historia, a pesar de lo que Setién ha proclamado ante los medios.
Los resultados del técnico cántabro son positivos, pero en ningún caso milagrosos ni históricos para el club. Al margen del tema económico, la UD Las Palmas no debe convivir casi a diario con los desafíos públicos de Setién sobre su continuidad en el banquillo, que incluso puede resultar perjudicial la próxima temporada si el técnico cántabro mantiene la misma actitud.
