La Liga
El Granada CF tiene motivos más que suficientes para creer en la salvación. Pese a los malos resultados del equipo andaluz en la Liga BBVA hasta ahora, la plantilla tiene argumentos de sobra como para hacer pensara su afición que el milagro es posible. La llegada del nuevo técnico, aún por confirmar, tiene que ser un punto de inflexión en este sentido.
La plantilla del Granada CF, con los refuerzos del mercado invernal, tiene que ser capaz de quedarse en Primera. La llegada de Ricardo Costa, todo un veterano en la categoría, sumada a la capacidad de Lombán, uno de los centrales con mejor rendimiento durante la temporada pasada, deben ser el pilar que sustente al equipo, tanto por su valía defensiva como por su poder a balón parado, que hasta ahora no se ha visto reflejado.
La delantera del club andaluz también tiene capacidad de mejora. La llegada de Barral al equipo debe servir para poner las pilas a los atacantes que ya había, que ya han demostrado que tienen calidad de sobras. Adalberto Peñaranda, que llegó al primer equipo como un tiro pero que ha visto su rendimiento disminuido desde que se anunció su fichaje por el Watford, es uno de los jugadores en los que se debe sustentar el ataque junto a Isaac Success, el único que parece que no ha perdido pistón. También se espera que El Arabi deje atrás su irregularidad de una vez por todas y que asuma el rol que se le pide: ser la referencia goleadora. Algo que ha demostrado, pero de forma demasiado intermitente hasta ahora.
Doucouré, el mediocentro procedente del Reims, cedido por el Watford y que le costó 10 millones de euros al club inglés, también tiene que dar un paso al frente, considerado un todoterreno y uno de los jugadores con proyección para el futuro.
