Premier League
El Granada CF cayó ayer ante el Málaga CF en un triste e insípido partido del bloque nazarí. No fue ni siquiera malo, sencillamente no hubo contienda. El conjunto boquerón hizo lo mínimo y ganó, porque al actual bloque de Tony Adams basta con hacerle casi nada para ganarle. Las caras de los jugadores rojiblancos lo evidenciaron: hace semanas que no creen. ¿Dónde y cuándo comenzó el problema? ¿Qué ha llevado al histórico conjunto andaluz a completar una temporada tan mala?
Y es que resulta imposible de obviar que el curso del Granada comenzó muy lejos del donde se encuentra ahora. Con Jiang Lizhang como nuevo presidente y propietario del club nazarí, el conjunto rojiblanco ha protagonizado un año plagado de incorporaciones de nivel, algunas muy ilusionantes. Incorporaciones que, sin embargo, no han terminado dando el efecto esperado.
Pero la principal cuestión es, ¿tenía un plan operacional el Granada? ¿O todo ha ido haciéndose sobre la marcha? Sinceramente, no tengo ni idea, pero lo que sí percibo es que el proyecto ha ido dando tumbos sin coherencia alguna. Comenzó fichándose a Paco Jémez, un técnico amante del juego de posición, del fútbol combinativo y de ataque, y para el que se incorporaron jugadores de su índole. Tras echarle, se trajo a Lucas Alcaraz, un muy buen entrenador, pero radicalmente opuesto al canario. Y tras destituirle, se le dio el testigo a un Tony Adams sin experiencia alguna en un banquillo profesional y algo arraigado al fútbol más puramente británico.
Los números hablan por sí solos, y no engañan. Con Jémez, el equipo no ganó ni un solo partido, empató 2 y perdió 4, además de marcar 7 goles y encajar 15. Con Alcaraz el bloque mejoró un poco al principio, pero terminó hundiéndose: 4 victorias, 6 empates y 14 derrotas, así como 20 tantos anotados y 45 recibidos. Y con Adams, la debacle insalvable: 3 encuentros perdidos de 3 disputados, con 0 goles a favor y 7 en contra.
