La Liga
Si ahora decimos simplemente que el Real Madrid está echando en falta a Álvaro Morata no sólo sería decir algo obvio y conocido por todos, sino que estaríamos pecando de oportunistas. La cuestión más importante es, ¿por qué le echa precisamente en falta a él? ¿Por qué lo que más pesa a Zidane es su ausencia y no la no presencia de un delantero suplente?
La respuesta se resume en la propia esencia del canterano blanco: Morata es un goleador voraz, un rematador de los que no hay, uno de los mayores dominadores del juego aéreo que actualmente hay en el mundo. Y por cómo suele encarar Zizou ciertos finales de partido, la figura del joven ariete madrileño era clave y determinante.
Y es que, en ciertos encuentros, -cuando el Real va perdiendo o empatando-, el técnico francés suele apostar por una especie de caos en la que su equipo casi siempre sale vencedor: carga mucho el área rival, embotella al adversario, asegura presencia por fuera y bombardea las inmediaciones del portero enemigo.
La cuestión es que, con tan buenos rematadores, -y tan fácilmente reconocibles-, como Cristiano, Bale o Ramos, por ejemplo, Morata sabía cómo aprovecharse de tantísimas fijaciones y sujeciones para encontrar su zona, su espacio, su gol. Pero Álvaro no está, y Zidane sigue apostando por el mismo ‘caos’. Y en gran parte, por eso al Madrid le está costando tanto culminar sus históricas ‘épicas’.
