Durante varias temporadas Morales ha sido el auténtico baluarte del Levante. El conjunto granota jugaba para él y el Comandante era uno de los jugadores más determinantes de la liga. Sin embargo, en las jornadas que llevamos de liga, su incidencia ha bajado y se le ve incluso falto de confianza, dejando el peso goleador en Roger y el timón del equipo a Campaña.
Paco López sigue confiando ciegamente en él y le ha otorgado la titularidad en todos los partidos menos en el estreno liguero, en el que no partió entre los once titulares por unas molestias. La temporada empezó a truncarse ante el Villarreal, cuando falló un penalti que luego Roger se encargó de materializar tras la aparición del VAR. Desde entonces, el comandante ha dejado de ser el lanzador del equipo, como se volvió a demostrar ayer frente al Leganés, un claro detonante de que Morales no está en su punto más alto de confianza.
A nivel de juego tampoco se está mostrando tan exuberante como antaño. Siempre deja alguna galopada de las suyas y a la contra sigue siendo una pesadilla para la defensa rival, pero no está encontrando la manera de marcar ni asistir y el único gol ante el Valladolid parece escaso bagaje para su nivel.
La temporada pasada rindió a gran altura como segundo punta, pero en esta está actuando especialmente caído en banda, desde donde consigue ingresar en área pero no se está mostrando acertado en la última decisión. Dudar de él es de locos, pero muchos ya comienzan a mirar el DNI y consideran que la bajada de rendimiento no tenga retorno. El Levante, para salvarse, necesitará que se acerque a sus cifras.