Premier League
Uno de los nombres que más han desaparecido recientemente en la élite del mundo del fútbol es el de Sergej Milinkovic-Savic. El centrocampista de la SS Lazio no termina de dar el salto a uno de los gigantes europeos porque su rendimiento parpadea, no es siempre el mismo, a veces responde a la estrella del equipo y en otras ocasiones a un jugador gris que no aporta más que apatía y una falta de conexión que hace que el equipo note mucha su ausencia. Cuando la que toca es la primera versión, el serbio se convierte automáticamente en uno de los mejores futbolistas del mundo y ayer lo volvió a demostrar.
En la tarde de fútbol que nos deparaba el jueves 8 de octubre, varios combinados se jugaban su estancia en la próxima Eurocopa que se disputará el venidero verano si nada cambia con respecto a la actual situación del virus. Una de estas Selecciones era la de Serbia, que encomendaba toda su suerte al actual nivel de jugadores como Dusan Tadic, Aleksandr Mitrovic o el propio Milinkovic-Savic para derrocar a la fortísima Noruega de hombres como Martin Odegaard o Erling Haaland. Así lo hicieron y así de bien salió.
Un doblete del mediocampista que ahora mismo milita en la Serie A, con tantos en los minutos finales del partido y en la prórroga, acabaron con el 1-2 que campeó en el marcador y que acabó con la clasificación del combinado balcánico para la próxima competición intercontinental de Selecciones.
Una demostración más del excelente nivel que puede llegar a alcanzar un jugador que aún busca un salto mayor en su carrera deportiva, pero que debe alcanzar la regularidad de la élite para poder ser considerado algo que por talento es: uno de los mejores jugadores del mundo en su posición.
