La Liga
Luka Modric podría seguir compitiendo una temporada más al máximo nivel. Según la información de Nicolò Schira, el Milan se encuentra en conversaciones con el veterano centrocampista croata para ampliar su etapa en San Siro de cara al curso 26/27. El jugador, que actualmente se encuentra sin equipo tras finalizar su contrato con el propio conjunto rossonero, es libre para negociar su futuro y todo apunta a que la opción de continuar en Italia empieza a ganar mucha fuerza, según los últimos rumores del mercado de fichajes.
La situación de Luka Modric había quedado en el aire después de la eliminación de Croacia en los 1/16 de final del Mundial 2026 ante Portugal. El centrocampista, uno de los grandes nombres de la historia reciente del fútbol europeo, afrontaba este verano como un momento clave para decidir si seguía jugando o si ponía punto final a una carrera legendaria. Sin embargo, el Milan quiere contar con él y el jugador parece dispuesto a escuchar una propuesta que le permitiría vivir una última campaña en la élite.
El Milan quiere retener a Luka Modric: Rúben Amorim, clave en las negociaciones con el exjugador del Real Madrid
El interés del Milan por Luka Modric responde a una idea muy clara: mantener experiencia, liderazgo y calidad en una plantilla que iniciará una nueva etapa con Rúben Amorim en el banquillo.
El técnico portugués, nuevo entrenador rossonero, ya habla directamente con el croata para conocer sus sensaciones y saber qué papel estaría dispuesto a asumir durante la temporada 26/27. No se trata únicamente de una cuestión deportiva, sino también de gestión de vestuario.
A sus años, Luka Modric ya no es un futbolista para disputar todos los minutos ni para cargar con el peso físico de un equipo durante toda una campaña. Pero su valor sigue siendo enorme en contextos concretos.

Su lectura de juego, su capacidad para ordenar partidos y su experiencia en noches grandes son argumentos de peso para un Milan que quiere competir con más madurez. En una plantilla con jóvenes talentos, tener a un jugador de su dimensión puede marcar diferencias dentro y fuera del campo.
La clave estará en el rol. Luka Modric debe decidir si acepta una función más dosificada, con menos protagonismo en minutos, pero todavía con importancia real en el proyecto.
El Milan no busca únicamente renovar a un nombre histórico por romanticismo, sino aprovechar lo que todavía puede ofrecer. En partidos cerrados, en tramos de máxima presión o en noches europeas, el croata sigue siendo un futbolista capaz de cambiar el ritmo y darle sentido a la posesión.
La presencia de Rúben Amorim puede ser decisiva en la negociación. El nuevo entrenador del Milan quiere construir un equipo competitivo, intenso y con una identidad reconocible, pero también sabe que necesita referentes para acelerar ese proceso.
En ese contexto, Luka Modric aparece como una figura ideal para ayudar en la transición. No solo por su calidad, sino por todo lo que representa a nivel profesional.
Las conversaciones entre ambos pueden terminar de inclinar la balanza. Rúben Amorim tendrá que explicarle al jugador qué espera de él, cómo encajaría en sus planes y cuál sería su importancia dentro del grupo.
Para Luka Modric, ese punto será fundamental. Si decide seguir, no lo hará por necesidad, sino porque todavía siente que puede competir y aportar en un entorno exigente. El croata no quiere estirar su carrera sin sentido; quiere hacerlo si se siente útil.
El Milan, por su parte, entiende que una renovación por una temporada sería una fórmula lógica. No compromete al club a largo plazo, permite mantener a un futbolista de enorme peso y ofrece margen para evaluar su rendimiento durante el curso.
Además, desde el punto de vista del vestuario, la continuidad de Luka Modric sería una señal de ambición y estabilidad en un verano de cambios importantes.
La eliminación de Croacia ante Portugal pudo haber sido el último gran episodio internacional de Luka Modric, pero no tiene por qué ser el final de su carrera como futbolista.
El centrocampista se marchó del Mundial 2026 con la duda abierta sobre su futuro, consciente de que cada decisión a estas alturas tiene un peso especial. La retirada estaba sobre la mesa, pero la llamada del Milan ha cambiado el escenario.
Para el jugador, seguir una temporada más en San Siro tendría sentido si el proyecto le convence. Italia le ofrece una liga competitiva, pero menos descontrolada físicamente que otros campeonatos, y el Milan le permite continuar en un club histórico con aspiraciones importantes.
Además, hacerlo bajo las órdenes de Rúben Amorim podría abrirle un rol diferente, más orientado a la gestión de partidos y al liderazgo interno que a la acumulación de minutos.
Todo hace indicar que la operación puede terminar con un nuevo contrato de una temporada. El acuerdo todavía debe cerrarse, pero las sensaciones apuntan en esa dirección.
Luka Modric sigue teniendo mercado, sigue teniendo prestigio y, sobre todo, sigue teniendo fútbol. El Milan lo sabe y quiere aprovecharlo antes de que el croata tome una decisión definitiva sobre su retirada.
Si finalmente firma, será una de esas renovaciones que mezclan presente y legado. Luka Modric no llegaría para vivir de lo que fue, sino para aportar lo que todavía conserva: inteligencia, pausa, jerarquía y una competitividad que muy pocos futbolistas mantienen durante tanto tiempo. El Milan quiere convencerlo, Rúben Amorim ya trabaja en ello y el croata parece cada vez más cerca de darse una última oportunidad en la élite.
