La Liga
No está siendo la mejor temporada de Neymar Jr desde su llegada al FC Barcelona en 2013. Afectado por los interminables problemas que sigue acarreando su salida del Santos, el astro brasileño continúa sin mostrar su mejor versión. Ha mejorado, sí, -porque empezó el curso mucho peor-, pero sigue lejos del nivel que se espera de él.
¿Le exigimos demasiado? ¿Pesa en exceso el que se le considere el sustituto natural de Leo Messi? ¿La visión que tenemos de él está condicionada por el alto precio que pagó el Barça por sus servicios? No lo sé, sinceramente, pero en mi humilde opinión su cuarto año en la Ciudad Condal está dejando un poquito que desear.
No está jugando mal, la verdad. De hecho, en las últimas semanas parece haber recuperado una chispa que pocas veces había mostrado esta campaña, pero creo que continúa apareciendo con demasiada intermitencia, y siendo algo menos trascendente de lo que debería ser.
Una opinión, -y es que no debemos olvidarnos que es una sensación totalmente subjetiva-, que choca con lo que estos últimos días estamos leyendo y escuchando. Porque da la sensación que muchos ven a Neymar como la reencarnación de Pelé, o como el relevo de Messi, y no, por ahora no.
