Ernesto Valverde empezó la temporada en la cuerda floja, teniendo que adaptar sus ideales a la exigencia de la opinión pública, algo que no suele acabar bien, ya que un entrenador siempre tiene que ser fiel a su estilo.
Lo cierto es que en el nuevo curso el preparador culé parece haber sufrido una metamorfosis en varios aspectos. Por un lado, apuesta por alineaciones más ofensivas y ante la duda se decanta por el perfil de jugador más vertical, dejando hasta el momento minutos residuales para guerreros de su confianza como Rakitic o Arturo Vidal.
También se atisba una mayor confianza en los jóvenes, como demuestran las irrupciones de Ansu Fati o Carles Pérez, aunque éstas han venido un poco provocadas por las ausencias en la parte ofensiva de hombres como Dembélé, Suárez o Messi.
También parece que algunos jugadores han dejado de ser indiscutibles, como es el caso de Busquets, suplente en San Mamés y sustituido en Dortmund. Otros, como Arthur, han ganado galones y ya no es la primera pieza sacrificada en cada partido. Valverde también se ha decidido a dar la confianza a Semedo en el lateral derecho, ya que el portugués es una apuesta del club, aunque su rendimiento sigue generando ciertas dudas.
Ernesto Valverde todavía no ha optado por incluir cuatro centrocampistas como hiciera el año pasado en partidos decisivos, lo que hace pensar en que uno de los principales cambios será la búsqueda de onces menos especulativos. La duda es si este cambio de rumbo lo hace convencido o guiado por la presión pública. ¿Es una metamorfosis real o sólo de cara a la galería?