La Liga
El presente y el futuro del Valencia CF se deciden en Singapur. Este punto de partida propio de un guion cinematográfico es tan real como el peligro del equipo de descender a Segunda División.
Cesare Prandelli explotó el viernes en rueda de prensa. El entrenador italiano, sobreactuando ante los medios, cargó contra la actitud de sus jugadores mediante un discurso más propio de un vestuario de equipo amateur que de un histórico del fútbol español.
A diferencia de Gary Neville y Pako Ayestarán, el técnico italiano tiene un prestigio internacional en los banquillos y no tolera las graves carencias colectivas del Valencia. Prandelli, Lay Hoon Chan y Jesús García Pitarch han viajado a Singapur para reunirse con Peter Lim. Por lo visto, un triple desplazamiento más factible que el del dueño del club a Valencia.
Es el lugar y el momento de decir verdades y poner remedio a una crisis que puede tener consecuencias catastróficas para el club. Una degeneración institucional que se ha contagiado por todo el vestuario, fichajes de jugadores sobrevalorados con sensación de provisionalidad en el equipo y otros factores más complejos han arrastrado al Valencia a una delicada situación que trasciende lo deportivo.
Al mismo tiempo, sorprende que Prandelli, un entrenador con experiencia en la élite, no afrontara la realidad del club antes del 1 de octubre, cuando se incorporó oficialmente al Valencia. La reunión llega más de dos meses tarde y demasiado lejos de Mestalla. Es el momento de poner las cartas (y los billetes de Lim) sobre la mesa, decir todas las verdades, y más que salvar la imagen de cada uno, salvar al Valencia.
