La Liga
Jeison Murillo se convirtió el jueves por la tarde en nuevo jugador del FC Barcelona. Tal y como se venía comentando desde el miércoles, el central del Valencia CF llegó como cedido al Camp Nou hasta el próximo 30 de junio. Una operación muy criticada, pues no son pocos los que reprochan a Valverde que no haya confiado en nadie del filial, así como tampoco son pocos los que señalan que el internacional cafetero no jugaba nada con el conjunto ‘ché’. Una gran operación, en mi opinión.
Teniendo en cuenta que nadie en el Barça podía anticipar que se lesionarían Umtiti y Vermaelen a la vez, -y lo del francés parece que va para largo-, es muy fácil criticar a Valverde su petición de traer un nuevo central, pero muy difícil ponerse en su piel. ¿Cuántos de los aquí presentes habrían dicho “no, hasta junio mi tercer zaguero será un chico del filial”? Teniendo en cuenta que al técnico cacereño se le exige ganar cuantos más títulos mejor.
Murillo no ocupa plaza de extracomunitario, puede jugar la Champions y viene para ser suplente. Un jugador experimentado, que ha pasado por buenos clubes como Valencia e Inter y que es internacional con su país. ¿Qué más se puede pedir? Dicho lo cual, no lo descubriremos ahora, pero el defensa cafetero es un muy buen central: duro, contundente y difícil de superar. Para ser el tercer o el cuarto zaguero del equipo, es perfecto.
