La Liga
Pablo Machín está completando una temporada de ensueño con el Sevilla FC. Terminará mejor o peor, caerá pronto o nunca en la Europa League, quedará más arriba o más abajo en Liga, ganará o no la Copa… pero la realidad es que la entidad hispalense llevaba años sin rendir como lo está haciendo este curso. Y, sobre todo, sin transmitir las sensaciones que está transmitiendo.
Ordenado y compacto a nivel táctico, el Sevilla de Machín es un equipo muy práctico y simple a la vez que tremendamente atrevido, valiente y estimulante. Un equipo que no se complica la vida, que no se está por virtuosismos, pero que siempre busca la portería rival sin por ello olvidarse de la suya propia. Un equipo de los que triunfan en el siglo XXI.
Aunque lo más llamativo no es la temporada en sí, sino los mimbres con los que cuenta el técnico soriano. Sin por ello querer decir que tiene mal equipo, la realidad es que el actual Sevilla -como mínimo, el que ha competido hasta este mes de enero- es un equipo sin grandes nombres y sin grandes individualidades. Sin embargo, desde la fuerza grupal, Machín ha conseguido que los Ben Yedder, André Silva, Sarabia y compañía brillen como llevaban tiempo sin hacerlo. Con paciencia y una plantilla más completa, este Sevilla aspirará a todo.
