La Liga
Marcelo Gallardo vive horas decisivas como entrenador de River Plate. Con seis derrotas en los últimos siete partidos, su continuidad pende de un hilo mientras el club busca respuestas urgentes.
La crisis institucional en River bajo Gallardo
Gallardo atraviesa una de sus peores rachas en Núñez. La eliminación contra Palmeiras en Brasil lo dejó en evidencia. River fue goleado 3-1 y quedó fuera de la Copa Libertadores.
Su balance global ya suma 497 partidos como técnico de River (sumando ambas etapas), cifra que refuerza su peso simbólico pero también aumenta la presión.
En el torneo local no hay alivio. La derrota ante Sarmiento marcó la cuarta caída consecutiva en el Clausura y acentuó las dudas sobre su modelo de juego.
Gallardo y sus palabras ante el naufragio
Marcelo Gallardo respondió con autocrítica: “Uno no puede vivir del pasado”, dijo tras la derrota con Sarmiento, en señal de que no esquiva su responsabilidad.
También admitió errores puntuales. En la eliminación, cargó contra el arbitraje y destacó fallos en la concentración del equipo en los minutos finales.
“Estamos en reconstrucción”, apuntó al analizar el plantel y la transición interna. Remarcó que algunos jugadores “deben crecer para ser más confiables”.

¿Por qué el proyecto dejó de responder?
El desgaste táctico es evidente. La propuesta no da variantes ni respuestas cuando River se ve presionado. Los rivales lo leen con facilidad y castigan cada descuido.
Dentro del equipo, las recriminaciones suben. Gallardo apuntó a decisiones individuales, cambios inoportunos y errores de concentración como elementos clave de la debacle.
Además, algunos futbolistas han mostrado un nivel irregular, lo que mina la autoridad del técnico en situaciones límite.
Escenarios posibles para el desenlace de Gallardo en River Plate
Ante este panorama, la dirigencia considera alternativas. Un cese anticipado no se descarta si no hay reacción inmediata.
Otra posibilidad: una renegociación del contrato con metas explícitas, condicionando su continuidad al cumplimiento de objetivos en lo que resta del año.
También asoman nombres alternativos en el horizonte de River, aunque la impronta que deja Gallardo complica cualquier reemplazo superficial.
La presión social también pesa: los hinchas, escépticos, incluso demandan explicaciones frente al fracaso y al cúmulo de derrotas inesperadas.
Gallardo sabe que su legado irregular ahora dependerá de su capacidad para reconducir el barco en mitad de la tormenta.
Sea cual sea la decisión que adopte la dirigencia, lo cierto es que Marcelo Gallardo transita quizás el episodio más delicado de su segunda etapa en River Platle.
