Leo Messi consuma su rebelión

No acude a hacerse las pruebas PCR: ¿Deben sentirse los barcelonistas traicionados por su capitán?

César Ponce Becerril | 30 Aug 2020 | 12.50
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Fichajes.net en Google
Messi sigue en rebeldía
Messi sigue en rebeldía

Estaba previsto que Leo Messi no acudiera a la convocatoria del Barça para realizarse las pruebas PCR previas al inicio de la pretemporada. Sin embargo, toda la expectación se ha concentrado en confirmar la rebelión del argentino, que no ha hecho acto de presencia a diferencia del resto de sus compañeros, incluido Luis Suárez.

Este paso definitivo confirma que el divorcio difícilmente tiene marcha atrás. Messi considera que su contrato ha finalizado y por tanto no está incumpliendo ninguna obligación, algo que parece confirmarse según adelantó anoche la cadena SER, informando que no hay cláusula ninguna que una al jugador argentino con el Barça.

A partir de ahora, seguirán produciéndose acontecimientos, con un principal perjudicado: el socio y el aficionado. Comenzar una temporada sin Messi es como ir al circo sin trapecistas o al teatro sin actores. Al culé le han robado la ilusión y le han vuelto loco hasta el punto que no sabe a quién culpar. Bartomeu es el primer señalado, pero la postura de Messi empieza a interpretarse como una traición, teniendo en cuenta en la delicada situación en la que deja al club del que ha sido capitán las últimas temporadas y sin salir a dar una explicación que tranquilice a una afición que está sufriendo.

Messi ha dado tanto al Barça que es difícil tener un sentimiento negativo hacia él. Lo que le duele al barcelonista es este final tan abrupto, después de un 2-8 que todavía escuece, una temporada en blanco y una sensación de incomprensión que el paso de los días no puede minimizar.

El aficionado del Barça necesita poder despedirse de Messi para hacerse a la idea de que tendrá que vivir sin Messi. Han sido muchos años disfrutando de su fútbol y temiendo por el día en que ya no estuviera. Ese día está aquí, y ni en la pesadilla del más pesimista, el panorama puede ser más desolador. Traicionado o no, el culé está herido de muerte.