Se ha confirmado el pronóstico que adelantó ayer el diario Sport, por lo que Luis Suárez tendrá que ser operado de la rodilla, estando varias semanas alejado de los terrenos de juego. A priori, es un gran revés para el Barça, que pierde a uno de sus jugadores más en forma y a un delantero letal. Sin embargo, las lesiones suelen abrir nuevos panoramas y esa puede ser la lectura positiva que extraiga el Barça de este infortunio.
En primer lugar, la inactividad puede venirle bien a Luis Suárez para alcanzar un estado físico óptimo y afrontar con amplias garantías la fase final de temporada. En segundo lugar, puede beneficiar a Antoine Griezmann, que podrá jugar con un rol más liberado si Valverde (o Xavi) opta por volver al 4-4-2. Antoine se desenvuelve a la perfección en la media punta y su juego podría fluir como no hemos visto hasta ahora.
El Barça también se beneficiará a la hora de la presión tras pérdida, ya que el que juegue en lugar del uruguayo sumará en esa faceta mucho más que Suárez, lo que acabará repercutiendo en el aspecto defensivo del equipo. También servirá para ver más minutos de los canteranos Carles Pérez y Ansu Fati, practicamente inéditos desde San Siro. No parece que el Barça se vaya a reforzar, por lo que otros jugadores tendrán que asumir galones y ayudar a Messi en la faceta goleadora, ya que la vuelta de Dembelé tampoco se espera a corto plazo.
Sin duda, es momento de que el Barça recupere el 4-4-2 y descuelgue a Messi y Griezmann arriba. Es el sistema que puede recuperar la solidez en un equipo que se descose con mucha facilidad. Los cuatro del medio serían Busquets, De Jong, Arturo Vidal y un cuarto hombre que iría rotanto entre Rakitic, Arthur y Sergi Roberto, con opciones para que Riqui Puig se vaya asomando al primer equipo.
En el apartado negativo, el Barça pierde gol y carácter. Además, Messi pierde un socio, pero quién sabe si puede ganar otros.