Es como si Messi se hubiera hecho mayor de repente. El Barça ha vivido más de una década dependiendo del argentino desde la primera a la última jornada, temiendo que cualquier resfriado echara al traste la temporada. Leo ha disfrutado de una carrera marcada por la regularidad, con apenas lesiones que limitasen su aportación, por lo que este año se está viviendo una situación nueva para la que el Barça no estaba preparado.
Sin su principal estrella, el conjunto blaugrana se ha dejado cinco puntos en tres jornadas y ha mostrado una preocupante falta de soluciones ofensivas. Messi es capaz de hacer mejor a sus compañeros y eso se está notando en un equipo que ha empezado la temporada sin intensidad, sin ritmo y sin su catalizador de fútbol.
El argentino no jugará tampoco contra el Valencia, lo que deja al Barça en riesgo de descolgarse prematuramente en la tabla. Pocas veces habían tenido que afrontar cuatro jornadas sin su estrella, quedando claro que faltan futbolistas que den un paso adelante en su ausencia.
Pero no todas las lecturas son malas, ya que la mesura con la que se está llevando a cabo su vuelta evidencia que el jugador ha entendido la importancia de no precipitarse, especialmente en los inicios de temporada. Messi no fuerza, consciente de que para alargar su carrera deberá dosificarse, cuidarse y descansar más de lo hecho hasta ahora. Por otra parte, su ausencia prolongada obligará a que otros jugadores tomen responsabilidades, además de facilitar la irrupción de canteranos como Carles Péres o Fati. Valverde confirmó en rueda de prensa que hubo una recaída, deslizando que tampoco estará listo para jugar el martes en Dortmund. Messi sabe que la cautela es importante, y este descanso obligado le puede venir muy bien en el tramo decisivo de temporada.
Lleva más de 100 días sin jugar un partido con el Barça y en el aficionado comienza a haber impaciencia. Sin embargo, a pesar del mal inicio, Valverde y el club lo tienen claro: ha llegado la hora de cuidar a Messi.