La Liga
El FC Barcelona disfrutó ayer de una remontada histórica contra el París Saint-Germain en los octavos de final de la Liga de Campeones. 24 horas después, el club y su afición disfrutan de una noche memorable que demuestra que las grandes victorias arrinconan cualquier debate sobre el estilo futbolístico.
El Barça no sobrevive en la Liga de Campeones gracias a un juego fluido, elaborado y preciosista en ataque. La urgencia sobre el césped exigía otra cosa. Un fútbol directo, vertical, con juego aéreo, sin corsé… así fraguó el FC Barcelona una noche con tintes milagrosos. Este fútbol tremendista es habitual en el Real Madrid ante situaciones límites, pero no en el Barça.
El planteamiento ultradefensivo del PSG, especialmente en la primera parte, abría esta vía. Actualmente, con Andrés Iniesta alejado de su mejor nivel, difícilmente podía el Barça romper una barrera defensiva de diez jugadores mediante el toque. Olvidando teorías y estilos, los jugadores del Barça actuaron movidos por la supervivencia. Y al margen de los errores del PSG y polémicas arbitrales, el éxito de esta apuesta futbolística no debe caer en el olvido.
La primera opción del FC Barcelona seguirá siendo la creación de juego a través de la posesión, pero Luis Suárez y Sergi Roberto, entre otros, recordaron anoche que el fútbol directo es una alternativa efectiva. Incluso, para el abanderado de la posesión a nivel mundial. 24 horas después de una remontada histórica, no importa el ‘cómo’. El Barça no fue un equipo previsible con el balón y el tremendismo funcionó. Una lección que el equipo azulgrana no debe olvidar.
