La fuerza de Mohamed

La mano del Turco ya se nota en el Rojo

Agustín Castillo | 20 Oct 2010 | 16.08
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Independiente se ilusiona con la llegada de Antonio Mohamed, quien intentará encarrilar al equipo de Avellaneda hacia el camino del éxito, sendero que hace un buen tiempo dejó de transitar y que por su historia de lauros merece recuperar. Con el Turco en el banquillo se puede soñar.

Alguna vez Independiente fue Rey de Copas. Hoy es mendigo, porque está lejos de aquella épocas gloriosas de Bochini, Pavoni, Santoro...y otros tantos ilustres que bordaron con 15 estrellas doradas la blusa roja de la entidad de Avellaneda. Y hoy, esas estrellas brillan, pero por su ausencia. Y el prestigio se ha perdido. Con ello, el respeto y la identidad cosechada en el terreno de juego, dejando el campo frágil y al descubierto.

Pero lo que significa el Rojo de Avellaneda y todo lo que se consiguió en el pasado, se debe reinventar. La mística ganadora. La estirpe que fomentaron las viejas leyendas. Se trata de recuperar la línea en el mercado local y aún más en el concierto internacional. Con la intención de lograr ello han pasado muchos entrenadores: Falcioni, Burruchuga, Tolo Gallego, Brindisi, Garnero...todos con escaso éxito. A excepción de Gallego, quien fue el responsable del último éxito a nivel del local de los Diablos Rojos.

Ahora, sumergido en una crisis deportiva, la directiva de Independiente decidió cortar el proyecto que tenía mentado Daniel Garnero y pensó en Mohamed para volver a la senda de la victoria. Y el ex entrenador de Colón, parece ser el indicado para que la afición se ilusione. El Tuco dice estar capacitado para devolverle la mística perdida al Rojo. Ya lo probó con Racing, ganando el clásico y aumentado la paternidad. Y ahora lo demuestra en la Copa Sudamericana, dónde revirtió una dura llave ante Defensor Sporting. Con el equipo uruguayo había caído 1-0 como visitante y en Libertadores de América, se vivió un partido de Copa, como lo de antes. Con emoción, vértigo y fútbol.

¿Consecuencia? Independiente hizo lo que no había hecho en 14 partidos oficiales anteriores: más de tres goles. Le ganó precisamente 4-2 a Defensor después de arrancar perdiendo. Y lo consiguió mostrando credenciales validas para soñar con la recuperación. Por eso no hay dudas, la llegada de Mohamed ilusiona.