La Liga
Soy culpable de haber sido muy crítico con Mateo Kovacic. Excesivamente duro, muy probablemente. No lo sé, puede que cegado por el precio que se pagó por él, o anonadado por sus evidentes carencias, -todas ellas consecuencia de su juventud-, en algún momento muy seguramente habré dicho que el croata no era jugador para el Real Madrid. Sin embargo, cada vez le doy más la razón de ficharle a Rafa Benítez.
Pese a sus fácilmente visibles debilidades, Kovacic me parece un proyecto de futuro jugador ‘Top’. ¿Por qué? Porque creo que atesora esas virtudes que tan especiales están haciendo a los futbolistas que mejor se adaptan al fútbol actual. Además de su evidente y encomiable labor en tareas defensivas, -especialmente en la presión-, el internacional con Croacia destaca por su espectacular capacidad para batir líneas de presión rivales enteras, por sus diabluras en conducción y por su creciente trascendencia cerca del área rival.
Sin embargo, Kovacic no es perfecto. Al fin y al cabo, tiene sólo 22 años y no es más que un proyecto de gran jugador. Al croata le falta tomar mejores decisiones tanto en fase defensiva, -cuándo saltar a la presión y cuándo no, y cómo hacerlo para no ser superado tan rápidamente-, como en ofensiva, -cuándo atraer en conducción, cuando superar, cuándo soltar el balón y cuándo progresar con él-, entre otras tantas cosas.
Y es que a uno le resulta imposible olvidar que hace cuatro días Kovacic a duras penas tenía 18 años y jugaba en Zagreb. El futuro que le espera es grandioso, queda mucho camino por recorrer, y muchos defectos por pulir, pero creo que molará mucho verle crecer.
