La Liga
Koke es el motor del Atlético. Un motor que andaba algo oxidado, afectando a todo el engranaje de un equipo que no acaba de encontrar sensaciones. Pese a ser uno de los incondicionales de Simeone, ha comenzado a ser uno de los señalados de la afición, por lo que necesitaba un partido como el de hoy y un gol para coger confianza y acercarse a su mejor versión.
Todavía está lejos de ser el mejor Koke, pero ante el Espanyol han lucido algunas de sus virtudes. Ha estado brillante en ese trabajo oscuro que le caracteriza pero también ha sabido descolgarse en ataque y marcar el gol de la sentencia, quitándose un gran peso de encima y llevando a cabo toda una resurrección, haciendo honor a su apellido.
Si el Atlético quiere parecerse a lo que fue necesita al mejor Koke en su faceta creativa. Ese jugador todoterreno que aporta sacrificio a la vez que criterio, siendo importante en las dos áreas y echándose al equipo a la espalda. Los que dudaron de Koke no conocían su pundonor. Otra vez callando bocas.
